Hace mucho tiempo que esta marca existe. No en una etiqueta ni en una percha. Existía en mi cabeza.

 

Empezó mientras vivía en España. Entre ciudades costeras, puertos, calles tranquilas y esa forma de vivir que siempre me hizo sentir en calma.

 

Durante mucho tiempo sentí que todavía me faltaba algo. Que todavía no había llegado. Que todavía no tenía todo resuelto.

 

Y un día entendí que quizá nadie llega del todo. Que siempre estamos construyéndonos.

 

De ahí viene Not Yet -aún no-. 

 

No habla de esperar. Habla de estar en camino. De permitirnos cambiar. De descubrir quiénes somos sin apurarnos por definirnos.

 

Me inspira mucho el mar, los puertos. Lugares donde todo está en movimiento. Donde llegar y partir forman parte del mismo viaje. Pero también representa una forma más libre de vivir: más lenta, más presente.

 

Creo que las personas somos un poco así: nunca terminadas, nunca completamente definidas.

 

Y quiero que esta marca sea un recordatorio de eso.

 

De que muchas veces, lo más valioso no es llegar, sino la forma en la que elegimos vivir el camino.